Tuk-Tuk en Sri Lanka
En el recorrido en Tuk-Tuk que realizamos por Colombo, Sri Lanka, vimos estatuas de Buda en cada esquina. La abundancia de estupas y de elementos de la fe budista de sus habitantes es testimonio de que ni las colonizaciones ni la historia de guerras civiles y conflictos del país han logrado reducir una identidad que define a la población como portadores de un legado antiguo que permanece hasta hoy. Gran parte de esta fuerte marca de identidad proviene de la narrativa fundacional de Sri Lanka: El Mahāvamsa, una crónica escrita en el siglo VI ac. Así como el Ramayana es la épica originaria del pueblo Hindú y se ve reflejada en los países donde se practica este credo, el Mahāvamsa constituye un relato fundacional que ha moldeado la memoria colectiva, la religión y la identidad nacional de Sri Lanka.
La crónica relata la llegada del príncipe Vijaya desde el norte de la India y la historia de sus descendientes, fundadores de las dinastías que reinaron en lo que se conoció como el reino de Anuradhapura. El texto también afirma que Gautama Buddha visitó Sri Lanka en varias ocasiones y predijo que la isla sería un lugar destinado a preservar su doctrina entre el pueblo de Ceilán.
| Buda en el templo de Gangaramaya |
El Mahavamsa refuerza la idea de que los gobernantes tienen la misión de proteger y promover el budismo, una concepción que influyó en la política y cultura del país durante siglos y que sigue presente en nuestros días.
Fue esta presencia la que nos impresionó: ver estupas y estatuas de Buda por toda la ciudad en contraste con las construcciones de la época victoriana que dejaron los británicos durante el período de colonización.
La historia de Sri Lanka ha estado marcada por el conflicto nunca resuelto entre dos grupos étnicos: los tamiles y los cingaleses. Tras la independencia del país en 1948, las tensiones se intensificaron. En 1983 estalló la guerra civil que desangró al país durante décadas. Los Tigres Tamiles, un grupo separatista armado, protagonizaron una insurgencia de grandes proporciones. En 2009 de firmó un cese al fuego y una paz que aún no termina de consolidarse. Desde entonces, los gobiernos han oscilado entre tendencias autoritarias y esfuerzos por consolidar la democracia. En la actualidad, las presiones económicas y geopolíticas de potencias como China y la India, compiten por la influencia en la isla y en sus mercados. Sri Lanka es gran productor de caucho, té, coco, y el más preciado de todos, la canela, una especie muy apetecida por los europeos desde los siglos de expansión comercial.
| Paseo en Tuk-Tuk |
El recorrido en los famosos Tuk-Tuks, unas motocicletas adaptadas con un carruaje, nos permitió ver de cerca los contrastes de la ciudad: mercados llenos de toda clase de mercancías en sectores donde se acumulan desechos; tráfico pesado y caótico, vendedores, paseantes, turistas y trabajadores. Pero también apreciamos la majestuosidad de sus hoteles de lujo, centros comerciales, parques, plazas y monumentos dedicados tanto a los padres de la patria como a los antiguos colonizadores. En esta ciudad todo lleva el nombre de Victoria: la plaza Victoria, el puente Victoria, Victoria aquí y allá. Como en muchas de las ciudades coloniales, el culto a la reina Victoria está presente en forma redundante. Para mí, sin embargo, este nombre tiene un significado sagrado que prefiero no mancillar con evocaciones de colonialismo.
El paseo en tuk-tuk nos permitió dar apenas un vistazo a esta ciudad densamente poblada con un pasado turbulento que pugna por emerger con una economía fluctuante que se debate entre las ambiciones de potencias extranjeras.
| Plaza de la Independencia |
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