El sudeste asiático: prosperidad y tradición



Los países del Sudeste asiático, Singapur y Malasia, nos impactaron por su prosperidad y avance tecnológico, a la vez que mantienen su orgullo ancestral en las tradiciones religiosas y culturales.

Singapur,  la isla del León, nos sorprendió con su diseño arquitectónico, orden, seguridad y limpieza. Los trenes del metro circulan por los perímetros de la ciudad en líneas identificadas por colores amarillo, rosado, azul y verde.  Parecen de juguete.  Por encima del paisaje urbano transitan las góndolas del telesférico que cruzan la bahía como cubículos suspendidos. Los edificios parecen armados con piezas de lego con diseños audaces y a veces fantásticos, como en Disney World. El complejo de Marina Bay es como un sueño: un enorme centro comercial rodeado de agua, vegetación y árboles ornamentales, y en su interior, galerías de las marcas más lujosas del mundo. Gardens of the Bay se compone de estructuras gigantes que semejan árboles metálicos y ofrecen cada noche un espectáculo de luces y sonidos que contrasta con la naturaleza frondosa que los rodea. 

Singapur

Singapur se considera un país modelo por su dinamismo económico y la belleza de su entorno.  En poco tiempo se transformó de una isla aislada en medio de Malasia, a una de las economías más prósperas en el Sudeste Asiático. 

Singapur proclamó su independencia en 1965, y su líder fundador, Lee Kuan Yew, impulsó un proyecto ambicioso para transformar la isla en una potencia global, en lo que muchos consideran "la ciudad del futuro". El diseño se inspira en los principios del Feng Shui. Las áreas residenciales integran las zonas verdes y las arboledas, siguiendo el concepto de Ciudad Jardín. El resultado es el de una urbe amable que convive en armonía con la naturaleza. 

Espectáculo de luz y sonido en el Garden Bay 

La población se compone en su mayoría de chinos; le siguen malayos, indios, árabes y diversas comunidades minoritarias. Se enorgullecen de ser un "crisol de culturas” y de profesar diversas religiones. Ellos se describen como un modelo de diversidad, aunque la mayoría china tiene gran influencia en sus políticas. Una de ellas es la aplicación de leyes estrictas para castigar delitos como posesión o consumo de drogas, manejo de armas o cosas tan sencillas como masticar chicle. En algunos casos se aplica la pena de muerte.  El principio se sustenta en que el bienestar de la colectividad está por encima del bien individual. Algo muy debatible, por cierto.

Kuala Lumpur

Malasia

Kuala Lumpur es una ciudad con personalidad propia. Tras la independencia de los británicos en 1957, el país ha logrado un desarrollo rural y económico significativo y una modernización acelerada. Actualmente es una nación próspera y dinámica.

Templo budista en Penang (George Town)
En la isla de Penang, visitamos el templo budista situado en la cima de una colina. Después de admirar el templo de Borobudur en Indonsesia, es difícil que otro templo me impresione.  Sin embargo, este templo tiene su encanto particular. Los Budas se distribuyen en salas decoradas  con festones dorados, lámparas chinas rojas, flores y numerosos símbolos religiosos. Una vez más vimos el sincretismo entre los hinduistas y los budistas en estatuas representando a Shiva como si fuera un Buda, lo que revela cómo estas tradiciones se han influido mutuamente durante siglos.

Lo que más me llamó la atención fue el uso frecuente de la esvástica en diverssos sitios, aún en las estatuas de Buda como símbolo de pureza, armonía y paz. 

La esvástica en un mural del templo budista en Penang

La esvástica es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad. Hindúes, budistas, e incluso los primeros cristianos la utilizaron durante miles de años para simbolizar pureza espiritual, bienestar y armonía. En muchas religiones aún significa proteger y mantener el equilibrio  cósmico. 

En los templos hinduistas pudimos apreciar la esvástica como símbolo sagrado para representar prosperidad y buena fortuna. En los templos budistas simboliza la eternidad del Dharma, la ley universal de armonía. En las iglesias de los primeros cristianos (que observamos en Etiopía) se le conoce como "la cruz gamada" y significa vida, eternidad y la victoria de Cristo.

 El movimiento nazi redefinió la esvástica, al girarla en sentido contrario en un ángulo de 45 grados como signo de supremacía y poder nacionalista. Las mismas líneas que antes significaban bendición y equilibrio se convirtieron en la marca de odio, racismo y violencia.

El buda exhibe la esvástica como símbolo del Dharma

Al conocer las diversas creencias y tradiciones del Sudeste Asiático hemos comprendido que la convivencia pacífica entre diversas religiones y culturas es posible. En cada uno de estos países nos mostraron con orgullo templos hindús, budistas, musulmanes y cristianos, muchas veces, uno al lado del otro. No solo mantienen relaciones respetuosas, sino que comparten elementos y tradiciones espirituales. 

Shiva en posición de Buda con sus múltiples caras

 En los templos Budistas vimos las estatuas de Shiva en posición de loto; en los templos hindúes observamos las estupas y las escalas espirituales heredadas del budismo. En iglesias cristianas se incorporan algunos de los rituales budistas e hindús, como el uso del incienso, las ofrendas, y el formato de la oración, que proviene de la meditación.



Iglesia cristiana tras Mezquita en Jakarta, Indonesia

Me pregunto por qué el mundo no puede convivir en armonía integrando la diversidad de creencias y culturas sin caer en falsos sentimientos de superioridad y de intolerancia étnica y religiosa. Especialmente en el momento en que se desata otra guerra en Medio Oriente, una vez más alimentada por confrontaciones étnicas y religiosas y por el imperativo de imponer un supremacismo a nivel global.

 

 

 

 

 

 


 

 

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