Santiago de Compostela: ¿leyenda, mito o fe profunda?
En el año 824 el ermitaño Paio encuentra una tumba misteriosa. Comunica su hallazgo al obispo Teodomiro y a su ayudante Martín. Al obispo se le ocurre una gran idea: hacer creer al mundo que aquellos restos pertenecen al apóstol Santiago: San Yago (Jacobo el mayor). A través de una maniobra muy bien planeada, logran convencer a la Iglesia de que esta estrategia podría atraer a la cristiandad hacia este lugar remoto donde "termina la tierra", y servir además, para combatir las sectas paganas y los cultos celtas que pervivían en la región. El Camino de Santiago se convirtió en uno de los peregrinajes más famosos y emblemáticos del cristianismo. Doce siglos más tarde los caminantes continúan llegando al Finesterre en Galicia para sanar el alma y limpiar sus heridas con una convicción tan profunda que ni la modernidad ni los grandes avances tecnológicos han logrado combatir. ¡Qué ingenioso fue el Obispo Teodomiro! Tras cuatro meses de peregrinaje, noso...