Encuentro en Playa del Carmen
A mis amigos les adeudo la ternura...
Nos conocimos hace 40 años. Algunos seguimos conectados a través del tiempo; con otros habíamos perdido el contacto; algunos eran nuevos porque venían como parejas o conocidos de los primeros tiempos en Cornell. Todos teníamos en común la nostalgia de Ithaca, ese edén perdido en donde las amistades se asientan con vehemencia por la distancia, el frío y el desarraigo.
Fueron cuatro días intensos de cantos, alegría, playa, mar, guitarra, lágrimas y risas. Sobre todo afecto del bueno; de reconocernos en el Sapo cancionero, en el Vamos a la Playa, en las fotos antiguas, en aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de ausencias; en las caminatas por la playa a la madrugada; en los aerobics de la piscina, y en los shows de música ochentera que nos transportaba a las rumbas del Talk of the town de Ithaca, New York. Por supuesto, sin olvidarnos del emblemático homenaje a la amistad que se resume en la canción de Alberto Cortés, A mis amigos les adeudo la ternura….
Reina fue la organizadora. Desde julio del año anterior nos comprometió a hacer la reservación en el Sandos Resort de Playa del Carmen. Era el tercer encuentro internacional de Cojus y no había excusa para no asistir.
Carmen Ana fue la
coordinadora de transporte y de actividades. Eliana venía desde Orlando; Ellen
desde Santa Fe, New México; Zillhyam y Cristina desde Costa Rica; los Blake,
desde Florida; Fernando volaba de Monterrey y Alberto y Carmen Ana, de Puerto
Rico; Conchita (Connie)
y Dan, se desplazaron desde Cozumel. Extrañamos a Rubén que se quedó con Yolandita.
El primer encuentro fue con Alberto y Carmen Ana en el aeropuerto de Cancún. Fue un momento tan efusivo. Recordaba a Alberto de aquella noche del 1- 2 de junio de 1985, en la primera despedida de Ithaca, cuando pensé que nunca volvería. Él había tocado la guitarra de una manera alucinante. Su voz había quedado impresa en el cassette que grabé y que escuché miles de veces evocando esa noche memorable.
Fueron días hermosos en la playa, en la piscina. Comimos, bebimos, cantamos; nos llenamos de amor y de nostalgias. Quién sabe cuándo nos reunamos otra vez. Todos avanzamos por el camino de la vida. Miramos el amanecer y el ocaso con la perspectiva de los años vividos y de las experiencias ganadas, pero también, sabemos que en estos momentos de unión y amistad se encuentra la esencia de la vida.
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
Y entre los versos olvidados de un poema
Mi pobre alma incorregible de cigarra.
(Alberto Cortés)
Más recuerdos en el álbum de fotos de Reina:


Comentarios
Publicar un comentario