Las contradicciones de Estambul
Estambul es una ciudad asombrosa y monumental. Su posición estratégica en la división de Europa y Asia, le ha dado un protagonismo a lo largo de la historia como centro de culturas y civilizaciones podersosas, pero también como punto de desencuentro entre imperios y creencias que hasta la fecha han sido imposibles de conciliar.
Ayia Sofía, Santa Sofía, Hagia Sophia. Es uno de esos monumentos asombrosos que reflejan el conflicto entre religiones y culturas. El rey Justiniano construyó esta basílica con el fin de imponer y glorificar la religión cristiana de Bizancio en el año 537. El diseño de la majestuosa iglesia con cúpulas enormes en colores llamativos permitía divisarla desde distancias enormes por tierra o por mar. Además, contenía los depósitos de las mayores reliquias del arte bizantino. Fue la sede del patriarca de Constantinopla y punto estratégico de la iglesia ortodoxa por cerca de mil años. Hasta que en 1453, el sultán Mehmed II invadió Constantinopla y convirtió a Hagia Sofía en una mezquita. Las obras cristianas fueron retiradas y en cambio se añadieron los minaretes y los detalles arquitectónicos y mosaicos propios del islam. Durante 500 años, la mezquita fue objeto de culto y centro ceremonial de musulmanes. En 1935 Hagia Sofía se convirtió en un museo durante el mandato renovador laico de Kemal Atatürk. Cristianos y musulmanes encontraron un lugar donde ambas culturas podían ser admiradas con sentido histórico y artístico.
| Hagia Sofía |
Cuando Roberto y yo visitamos Estambul en 2014 acompañados de mi hermana Ángela y familia, no pudimos ingresar al museo porque la visita cayó en un desafortunado lunes, día en que se encontraba cerrado. En ese momento ansiaba conocer las obras de arte bizantino que albergaba el museo, especialmente la pintura original del Pantocrator. Cuando regresamos en 2023, el museo se había convertido de nuevo en una mezquita, bajo el régimen de Tayyip Erdoğan, quien ha revertido el país de nuevo hacia un estado musulmán. La visita no fue lo que esperaba. Las grandes obras de arte bizantinas ya no estaban disponibles y solo se apreciaban los mosaicos y arabescos permitidos por el Islam. La construcción es impresionante, es cierto, pero su valor cultural queda opacado por el carácter religioso.
| Mezquita Azul |
En esta ocasión visitamos la Mezquita azul, el palacio de Topkapi y los grandes templos y monumentos de la ciudad. También navegamos el Bósforo en un recorrido que permitió apreciar el estrecho que divide Asia y Europa y la confluencia de los mares Negro y Caspio y Egeo con el Mármara, en lo que se conoce como el Cuerno de oro.
| Estrecho del Bósforo |
Museo de la Inocencia
Una de los lugares que más nos interesó en Estambul fue la visita al Museo de la inocencia de Oram Pamuk. Este museo recrea la historia que se cuenta en la novela del mismo nombre. Yo había leído El museo de la inocencia en el 2013. La novela me dejó una impresión profunda y antes de viajar a las Islas griegas lo volví a leer y le pedí a Roberto que lo hiciera. Esta vez, la lectura fue diferente, me dejó sensaciones encontradas, pero me permitió comprender y conocer más la ciudad de Estambul y las contradicciones de la cultura turca.
El día de nuestra visita el museo estaba casi desocupado. Por primera vez no necesitamos guía de ninguna clase porque conocíamos la historia y tanto Roberto como yo nos deleitamos recorriendo cada estación y apreciando los artículos que describe el libro en cada capítulo. Cada objeto nos transportaba a la historia y la historia nos conducía a los objetos en una forma especular. Fue una experiencia fascinante y más aún, porque la compartimos juntos con Roberto.
En el Museo de
la inocencia Pamuk traza una narrativa cartográfica de la ciudad de Estambul
en un espacio de tiempo que va de los años 1970 hasta el 2000, a través de una
historia de amor imposible. En realidad, más que amor es una obsesión de parte
del personaje Kemal hacia Fusun. Kemal es un miembro de la clase alta de Turquía
y Fusun pertenece al segmento marginado de la ciudad.
| El Bósforo representa la división de oriente y occidente |
La novela refleja la división espacial que representa Estambul entre oriente-occidente; cristianismo e islam; culturas y civilizaciones que se concentran en esta ciudad, pero que no se funden. El amor de Kemal y Fusun es imposible porque no logran superar la gran fisura social, económica y cultural que los divide como el estrecho del Bósforo divide a la ciudad. Los del lado europeo reflejados en la modernidad, la industrialización, la cultura abierta, liberal y pujante, se hallan en oposición al Oriente reflejado en mujeres de cabeza cubierta, tradiciones apegadas a ritos y creencias ancestrales. Estambul se representa como este locus donde la imposibilidad de unir esta división social y económica es también la imposibilidad de superar las barreras que impiden la consumación del amor entre Kemal y Fusun.
El desenlace de la novela es inesperado, pero es consecuente con el tema de la narración. Pese a la renuncia de parte de Kemal de todos sus privilegios de clase y de posición social para hacer posible su relación con Fusun, las circunstancias externas impiden la consumación de su amor. Fusum es incapaz de confrontar el destino por la suma de contradicciones internas que se imponen sobre su condición de mujer musulmana y turca.
Esta contradicción de mundos y culturas se refleja en Hagia Sofía, donde cúpulas cristianas y minaretes funden y dividen a la vez creencias y fanatismos de uno y otro lado. El Bósforo en toda su grandeza, es atravesado por puentes espectaculares que más que unir, dividen los mundos de oriente y occidente. Esto se refleja en El museo de la inocencia, en donde cada objeto, cada foto y línea nos hace pensar en la imposibilidad de cerrar brechas inexpugnables.
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