Mi amigo Rogelio (Everglades)
El dios del miedo tiene dientes de rata y alas de buitre
Eduardo Galeano
Yo vivo en medio de una zona de pantanos e islotes, al norte de los Everglades. Mi casa está rodeada por los mismos canales que forman parte de este vasto ecosistema. El patio bordea uno de estos canales, repleto de plantas, aves y lagartos que abundan en esta zona. Tengo un amigo que nos visita de cuando en cuando. Se llama Rogelio.
Rogelio se pasea por el riachuelo con elegancia y sobriedad. Pasa de largo dejando una estela como un jet; apenas deja ver su hocico y su cola de escamas larga y majestuosa. Los árboles de copiosas ramas le abren el paso en su recorrido. Suele posarse en una de las orillas a tomar el sol. Las aves pasan a su lado sin inmutarse: La garza blanca, los ibis de plumaje azul y negro; las gallináceas de pico colorado y las imponentes anhingas de cuello largo, cabeza de serpiente y alas extendidas rodean a Rogelio. Él, impasible, comparte con ellas su hábitat.
En las noches, Rogelio nos ofrece una serenata de sonidos particulares, algo así como GRR-GRRR en ritmos acompasados de tono grave. Pensamos que puede ser un llamado a su pareja o una señal de cacería. Sabemos que a la caída del sol es preferible alejarse de las orillas, puesto que es la hora en que Rogelio y sus compañeros cazan su alimento.
¿Sabían que su nombre proviene del español? Cuando los conquistadores vieron tantos reptiles en los pantanos los llamaron “el lagarto”; este vocablo degeneró en lo que en inglés se conoce como alligator.
Contrario a la mala prensa que le atribuyen, los humanos no hacen parte de su dieta. Solo atacan si se sienten amenazados. Es cierto que pueden cazar criaturas pequeñas, o animales domésticos de corta estatura. Pero esto sucede en muy raras y extrañas circunstancias.
Es por eso, que el mito, miedo, y ahora la amenaza, de que los cocodrilos y otras alimañas de los Everglades van a atacar a los inmigrantes que intenten escapar de un centro de detención escabroso llamado Alligator Alcatraz, es una falacia y una campaña deliberada para amedrentar y sembrar terror en la población.
Porque las verdaderas alimañas no nadan en los canales. Las criaturas más temibles llevan penachos naranjas, melenas de medusa, garras pintadas y ejércitos con siglas de ICE. Persiguen a quien hable otro idioma o luzca otro color de piel. Son los dioses del miedo: con dientes de rata y alas de buitre.
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